Alineación del cabezal

La alineación del cabezal en sistemas de corte por láser es un ajuste fundamental que garantiza que el rayo láser incida de forma perpendicular y centrada sobre la óptica, el material y el eje de movimiento. Una alineación precisa es imprescindible para lograr cortes rectos, limpios y consistentes, así como para proteger los componentes ópticos de desgastes o daños prematuros. Tanto en láseres de CO₂ como en láseres de fibra, una mala alineación puede traducirse en pérdida de potencia efectiva, bordes quemados, deformaciones, estrías excesivas o incluso fallos de corte.

¿Por qué es importante la alineación del cabezal?

El cabezal láser dirige el haz de luz hacia el punto focal sobre el material. Si no está correctamente alineado:

  • El haz puede desviarse de su punto de impacto ideal.

  • Se pierde eficiencia energética y calidad de corte.

  • Se generan bordes irregulares o deformaciones en la pieza.

  • Se produce desgaste prematuro de lentes, espejos o boquillas.

  • Puede haber riesgo de colisión o interferencias con el material.

La alineación precisa garantiza que la energía del láser se concentre exactamente donde debe, con la máxima intensidad, reduciendo errores, repeticiones y tiempos de parada.

¿Cuándo se debe realizar?

La alineación del cabezal no es un ajuste puntual, sino una tarea de mantenimiento periódico o correctivo, recomendada en las siguientes situaciones:

  • Instalación inicial del sistema de corte.

  • Cambio de ópticas, lentes o espejos internos.

  • Variaciones en la calidad del corte (estrías, rebabas, pérdida de penetración).

  • Limpiezas internas del cabezal o del sistema óptico.

  • Después de colisiones o movimientos bruscos del eje Z.

  • Mantenimiento preventivo periódico, según recomendaciones del fabricante.

Una máquina bien calibrada puede mantener su alineación durante semanas o meses, pero incluso ligeras desviaciones pueden afectar al rendimiento.

¿Cómo se realiza la alineación del cabezal?

El procedimiento de alineación puede variar según el tipo de máquina y tecnología (láser de fibra, CO₂, etc.), pero en general incluye los siguientes pasos:

1. Verificación del haz

Se utilizan papeles térmicos, tarjetas de alineación o sistemas de visión, colocados en distintos puntos del recorrido óptico para comprobar que el rayo viaja centrado y perpendicular.

2. Ajuste de espejos o lentes

En sistemas con óptica móvil, los espejos ajustables permiten modificar la trayectoria del rayo hasta centrarlo sobre el eje óptico del cabezal.

3. Comprobación del foco

El rayo debe coincidir con el centro de la boquilla y mantener la misma posición al variar la altura del eje Z. Si no lo hace, se corrige el centrado y el paralelismo.

4. Corte de prueba

Se realizan cortes de verificación en materiales test para validar que el haz está alineado y que la calidad de borde es óptima. Muchos equipos modernos incluyen software de autocalibración o sistemas de monitorización que facilitan la tarea.

Consecuencias de una mala alineación

Trabajar con el cabezal desalineado puede provocar:

  • Cortes inclinados o imprecisos.

  • Mayor desgaste de la boquilla y ópticas.

  • Mayor consumo de gas de asistencia.

  • Pérdida de potencia efectiva del láser.

  • Mayor riesgo de defectos como estrías o rebabas.

En operaciones continuas o de alta precisión, estos efectos se traducen en pérdidas de tiempo, material y productividad.

La alineación del cabezal es un aspecto crítico en el funcionamiento óptimo de cualquier sistema de corte láser. Asegura que el haz llegue al punto de corte con la máxima precisión y potencia, minimizando errores y desgaste. Invertir tiempo en comprobar y mantener una alineación adecuada es clave para garantizar calidad, seguridad y eficiencia en la producción. Una máquina bien alineada no solo corta mejor, sino que dura más y genera menos costes operativos.

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