El centrado de boquilla es un ajuste técnico fundamental en sistemas de corte láser, especialmente en máquinas de alta precisión y potencia. Consiste en asegurar que la boquilla del cabezal esté perfectamente alineada con el eje óptico del láser, de modo que el haz de luz pase de forma centrada y perpendicular a través de la abertura.
Una boquilla mal centrada puede provocar desviaciones del haz, pérdidas de potencia, corte irregular, rebabas, estrías o incluso daños en las ópticas internas. Por eso, este procedimiento forma parte del mantenimiento rutinario y es imprescindible tras ciertas operaciones técnicas.
¿Por qué es tan importante el centrado de boquilla?
Aunque pueda parecer un detalle menor, el centrado de la boquilla afecta directamente a la calidad del corte y la eficiencia del proceso. Si la boquilla está desalineada con respecto al haz láser:
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El gas de asistencia no se distribuye uniformemente, lo que dificulta la evacuación del material fundido.
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El haz puede rozar el borde interno de la boquilla, provocando sobrecalentamiento y pérdida de intensidad.
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Se generan bordes irregulares, rebabas y zonas quemadas.
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Aumenta el riesgo de colisiones o interferencias en piezas con geometrías complejas.
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Se acorta la vida útil de la boquilla y de los lentes del cabezal.
Por todo ello, el centrado adecuado es esencial para garantizar cortes limpios, precisos y repetibles.
¿Cuándo se debe realizar el centrado?
El centrado de boquilla se recomienda siempre que haya cambios o manipulaciones en el cabezal, tales como:
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Cambio de boquilla por desgaste, diámetro o material.
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Cambio o limpieza de lentes, espejos u ópticas internas.
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Colisión del cabezal o contacto con la pieza.
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Desmontaje del cabezal por mantenimiento.
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Variación en la calidad del corte, visible en pruebas o producción.
Muchos fabricantes recomiendan verificar el centrado de forma periódica, especialmente en entornos industriales de alta exigencia.
¿Cómo se realiza el centrado de boquilla?
El procedimiento puede variar ligeramente según el modelo de máquina y tipo de cabezal (láser de fibra o CO₂), pero en general incluye los siguientes pasos:
1. Uso de papel térmico o cartulina
Se coloca una hoja especial (papel térmico o cartulina) debajo de la boquilla y se realiza un pequeño disparo láser. Si el agujero no está centrado en el círculo de la boquilla, es necesario ajustar.
2. Ajuste con tornillos de centrado
Los cabezales suelen contar con tornillos micrométricos que permiten desplazar lateralmente la boquilla hasta alinear su centro con el haz.
3. Repetición y validación
El proceso se repite varias veces hasta que el impacto del haz coincida perfectamente con el centro geométrico de la boquilla. Algunos equipos avanzados integran sensores o cámaras de centrado asistido, facilitando el ajuste.
4. Corte de prueba
Una vez centrada, se realiza una pieza de prueba para verificar la calidad de borde, simetría del corte y expulsión correcta del material fundido.
Consecuencias de una boquilla mal centrada
No centrar correctamente la boquilla puede tener consecuencias técnicas y económicas importantes:
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Cortes con estrías, rebabas o bordes irregulares.
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Aumento del consumo de gas de asistencia.
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Quemaduras en la pieza o fusión incompleta.
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Desgaste prematuro de lentes y boquillas.
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Rechazo de piezas en el control de calidad.
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Pérdida de productividad y necesidad de repeticiones.
En procesos industriales donde se exige alta precisión y acabado perfecto, una boquilla mal centrada puede ser la causa principal de errores recurrentes.
El centrado de boquilla es un paso esencial en el mantenimiento y configuración de sistemas de corte láser. Asegura que el haz de luz y el gas de asistencia trabajen de forma conjunta y eficiente, lo que se traduce en cortes más limpios, menor desgaste de componentes y mayor productividad. Aunque pueda parecer un detalle técnico menor, su impacto en la calidad final de la pieza es crítico. En definitiva, una boquilla bien centrada es sinónimo de precisión, eficiencia y fiabilidad en el proceso de corte.