El granallado es un proceso de limpieza y preparación superficial de materiales metálicos mediante el impacto controlado de partículas abrasivas, conocidas como granalla. Estas partículas se proyectan a alta velocidad sobre la superficie de la pieza para eliminar óxidos, cascarilla, pintura, rebabas o contaminantes, generando además una rugosidad adecuada para tratamientos posteriores como el pintado, anodizado o recubrimiento en polvo. Es un proceso ampliamente utilizado en la industria metalúrgica, automotriz, aeroespacial y de fabricación de estructuras, tanto por sus ventajas técnicas como por su eficiencia operativa.
¿Cómo funciona el granallado?
En el granallado, la pieza se expone a un flujo de granalla metálica o mineral impulsada por dos métodos principales:
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Turbinas centrífugas: más comunes en cabinas automáticas, donde la granalla es acelerada mediante rotores de alta velocidad.
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Proyección neumática: usando aire comprimido para lanzar el abrasivo a través de una tobera.
El impacto de las partículas sobre la superficie fractura y desprende capas de óxidos, contaminantes o pinturas viejas, dejando la pieza limpia y con una textura uniforme y adherente. La rugosidad generada puede ajustarse según el tipo y tamaño de la granalla utilizada.
Tipos de granalla
Existen distintos materiales de granalla según la aplicación deseada:
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Granalla metálica (de acero, inoxidable o hierro fundido): ideal para limpieza intensa y preparación industrial.
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Granalla cerámica o de vidrio: para acabados más finos o sensibles.
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Granalla plástica: usada en piezas delicadas o para limpieza sin dañar geometrías.
El tamaño, forma y dureza de la granalla influyen directamente en el acabado superficial y en el nivel de abrasión.
Ventajas del granallado
El proceso de granallado ofrece múltiples beneficios técnicos y operativos:
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Limpieza profunda y uniforme de superficies metálicas.
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Eliminación eficaz de óxidos, cascarilla y contaminantes.
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Mejora de la adherencia para pinturas, recubrimientos o adhesivos.
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Preparación óptima para tratamientos posteriores como el anodizado o galvanizado.
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Aumento de la vida útil de las piezas tratadas, al evitar corrosión prematura.
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Aplicable a una gran variedad de formas y tamaños.
Además, el granallado permite automatización del proceso, facilitando la integración en líneas de producción con control de calidad constante.
Aplicaciones habituales
El granallado se utiliza en numerosas industrias y procesos, entre ellos:
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Limpieza de estructuras metálicas antes de pintar o soldar.
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Preparación de carrocerías y chasis en automoción.
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Limpieza de piezas fundidas para eliminar residuos de moldeo.
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Desbarbado de piezas mecanizadas o estampadas.
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Mantenimiento industrial en entornos con óxido o suciedad incrustada.
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Tratamiento superficial en componentes aeronáuticos.
También es utilizado en procesos de shot peening, una técnica derivada del granallado destinada a mejorar la resistencia a la fatiga de ciertas piezas críticas.
El granallado es una técnica de tratamiento superficial clave para garantizar la limpieza, preparación y funcionalidad de piezas metálicas. Su capacidad para eliminar contaminantes y crear una superficie adherente lo convierte en una etapa esencial en procesos de pintura, recubrimiento, soldadura o inspección. Además, es una solución eficiente, sostenible y adaptable a distintos materiales y geometrías, consolidándose como una herramienta fundamental en la industria moderna.