El plegado a fondo, también conocido por su término en inglés bottoming, es una técnica de conformado de chapa metálica en la que el material se deforma plásticamente hasta adaptarse por completo al ángulo y forma interior de la matriz. A diferencia del plegado por aire, donde el punzón no llega a tocar el fondo de la matriz, en el bottoming el punzón empuja la chapa hasta el fondo de la matriz en V, fijando así el ángulo final de la pieza con mayor exactitud.
Esta técnica se utiliza cuando se requiere precisión angular, repetibilidad dimensional y una mayor estabilidad en la forma plegada, lo que la hace ideal para producciones medias o largas en las que se trabaja con materiales consistentes y tolerancias estrictas.
¿En qué consiste el plegado a fondo?
En el bottoming, el proceso se desarrolla de la siguiente forma:
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La chapa se coloca sobre la matriz en V.
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El punzón desciende y comprime el material contra la geometría exacta de la matriz.
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El material se deforma plásticamente y adopta el ángulo final del utillaje.
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Tras la liberación de la presión, la recuperación elástica es mínima o inexistente, ya que la deformación ha sido controlada completamente.
Al obligar al material a adaptarse a la forma del utillaje, el resultado es un ángulo final preciso, más estable que en el plegado por aire, aunque con menor flexibilidad.
Diferencias clave con el plegado por aire
| Característica | Plegado por aire | Plegado a fondo |
|---|---|---|
| Contacto con matriz | Parcial | Total (punzón toca fondo) |
| Ángulo variable | Sí, con mismo utillaje | No, ángulo fijo |
| Fuerza requerida | Menor | Mayor |
| Springback | Requiere compensación | Prácticamente eliminado |
| Precisión dimensional | Buena | Muy alta |
| Flexibilidad de uso | Alta | Baja |
| Desgaste de herramientas | Bajo | Mayor (por contacto total) |
| Costo de utillaje | Más bajo | Más alto (más matrices necesarias) |
Ventajas del bottoming
- Alta precisión angular: el ángulo final depende exclusivamente de la geometría del utillaje, no del recorrido del punzón, lo que reduce la variabilidad entre piezas.
- Menor efecto de recuperación elástica: la deformación plástica completa del material deja mínima o nula recuperación, ideal para piezas críticas.
- Estabilidad en series largas: muy útil cuando se busca repetitividad constante en grandes lotes, sin necesidad de ajustar parámetros pieza a pieza.
- Ideal para chapas delgadas o blandas: se logra una buena definición del ángulo sin riesgo de que la pieza se abra tras el plegado.
Inconvenientes del plegado a fondo
- Mayor consumo de fuerza: requiere más tonelaje que el air bending, lo que puede limitar su uso en chapas muy gruesas o en máquinas de baja potencia.
- Menor flexibilidad: cada ángulo necesita un juego de utillaje específico (punzón + matriz), lo que incrementa los costes si se trabaja con múltiples geometrías.
- Mayor desgaste del utillaje: al haber contacto total y presión elevada, se incrementa el deterioro del punzón y la matriz.
- Sensibilidad al espesor del material: pequeñas variaciones pueden generar errores si no se ajusta el juego entre herramientas.
Condiciones ideales para usar el bottoming
Este método es especialmente recomendable cuando se cumplen las siguientes condiciones:
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Se va a fabricar un gran número de piezas iguales.
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Se necesita una alta precisión angular sin dependencia de sensores.
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El diseño de la pieza tiene ángulos estándar (90°, 120°, etc.).
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Se cuenta con un utillaje específico para ese ángulo y espesor.
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La chapa utilizada tiene baja variación de espesor y buena calidad.
Consideraciones técnicas del proceso
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Ángulo de matriz: debe coincidir exactamente con el ángulo deseado de la pieza final. No se puede variar desde la programación.
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Espesor del material: influye directamente en el desarrollo. En bottoming, es necesario recalcular el desarrollo para cada espesor exacto, ya que hay poco margen de corrección.
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Radio interior: el material adopta el radio de la punta del punzón. Es importante tener en cuenta el mínimo radio permitido para evitar grietas o microfisuras.
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Tolerancia del utillaje: al haber contacto total, cualquier desgaste o desajuste en el punzón o la matriz se trasladará directamente a la pieza.
El plegado a fondo (bottoming) es una técnica de plegado de chapa que permite alcanzar resultados de alta precisión y estabilidad dimensional, siempre que se disponga del utillaje adecuado. Aunque requiere más fuerza y no es tan flexible como el air bending, su fiabilidad en ángulos constantes, su mínimo efecto de springback y su idoneidad para series largas lo convierten en una excelente elección para procesos productivos exigentes. En entornos donde se prioriza la calidad repetitiva y el control total del ángulo, el bottoming sigue siendo una opción preferente frente a otras técnicas de plegado.