El punzón es uno de los elementos clave en el proceso de plegado de chapa metálica. Junto con la matriz (die), forma el conjunto de utillaje esencial de una plegadora. Su función principal es ejercer presión sobre la chapa y guiar su deformación, introduciéndola en la cavidad de la matriz para generar el pliegue deseado.
El diseño, la forma, el ángulo y el material del punzón determinan en gran medida el tipo de pliegue, la precisión alcanzada, el radio interior de la curvatura, el desgaste del utillaje y la calidad superficial de la pieza.
¿Qué es un punzón en plegado?
Un punzón es una barra de acero mecanizada, con una punta o perfil específico, montada en el portapunzón de una plegadora. Durante el proceso, desciende sobre la chapa, ejerciendo una fuerza calculada para deformar el material de forma plástica dentro de la matriz.
El punzón no corta ni arranca material; su función es moldear la chapa con exactitud geométrica y control dimensional. Según su forma, puede generar pliegues rectos, curvas abiertas, retornos o geometrías especiales.
¿Cómo funciona?
El ciclo de trabajo es el siguiente:
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El operario o sistema automático coloca la chapa sobre la matriz.
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El punzón desciende, presionando la chapa hacia la abertura en V de la matriz.
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La chapa se deforma de forma controlada, adoptando la forma definida por el conjunto punzón-matriz.
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El punzón se eleva y la pieza queda plegada con el ángulo deseado.
La fuerza de plegado, el tipo de plegado (al aire, fondo o acuñado) y las propiedades del material determinarán la forma final y el esfuerzo que debe soportar el punzón.
Tipos de punzones
Existen múltiples diseños de punzones, adaptados a distintas necesidades técnicas, radios de plegado, ángulos o tipos de chapa. A continuación, se describen los más comunes:
1. Punzón de radio estándar
Tiene una punta con un radio determinado (por ejemplo, 0.8 mm, 1 mm, 2 mm). Es el más utilizado para plegado al aire, ya que el radio afecta directamente al radio interior del pliegue.
2. Punzón afilado (sharp nose)
Con una punta muy fina, se utiliza en operaciones donde se necesita un radio mínimo, o en plegados de materiales finos con ángulos cerrados. Requiere atención especial para evitar fisuras o cortes no deseados en la chapa.
3. Punzón de 30°, 60°, 85°, 90° o especiales
El ángulo del punzón puede variar en función del pliegue requerido. Por ejemplo, un punzón de 30° se usa para pliegues agudos o embuticiones.
4. Punzón de retorno (gooseneck)
Tiene un diseño curvado para permitir plegados con formas complejas o en Z, donde parte de la chapa ya plegada pasaría a interferir con un punzón recto. Es común en carcasas o piezas con solapas.
5. Punzón de borde o doblado lateral
Permite realizar pliegues muy cercanos al borde de la chapa. Su diseño evita que el cuerpo del punzón interfiera con la parte no plegada.
6. Punzón de doble radio o especial
Diseñado para generar formas no estándar, como pliegues cóncavos, pliegues suaves o embuticiones.
Materiales y tratamientos
Los punzones deben soportar esfuerzos considerables, fricción constante y desgaste prolongado, por lo que se fabrican en acero aleado o acero rápido (HSS). Algunos modelos cuentan con:
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Templado por inducción en la punta para mayor resistencia.
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Tratamientos antiadherentes para evitar que el material se pegue.
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Recubrimientos cerámicos o de carburo, especialmente en materiales abrasivos como acero inoxidable o galvanizado.
La elección del material afecta directamente a la vida útil del punzón, la calidad del pliegue y la resistencia al desgaste.
Relación con el radio interior
El punzón define el radio interior del pliegue en función del radio de su punta. Por ejemplo, un punzón con radio de 1 mm producirá un pliegue con radio similar en plegado en fondo o acuñado. En plegado al aire, sin embargo, el radio también depende del ancho de la matriz, el espesor de la chapa y el tipo de material, por lo que el radio del punzón es un factor más dentro del sistema de cálculo.
Factores a tener en cuenta al seleccionar un punzón
Al elegir un punzón, deben considerarse:
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Espesor de la chapa y su material.
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Radio interior deseado.
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Precisión requerida: en piezas que necesitan gran exactitud, el radio del punzón es crítico.
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Tipo de plegadora y su tonelaje máximo.
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Compatibilidad con el sistema de fijación (WILA, Promecam, Trumpf, etc.).
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Tipo de plegado: aire, fondo o acuñado.
Además, es recomendable realizar pruebas de validación antes de la producción en serie para comprobar que el punzón cumple con las exigencias del proyecto.
Desgaste y mantenimiento
Con el tiempo, el punzón puede sufrir:
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Desgaste en la punta, alterando el radio real.
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Deformación por exceso de presión.
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Adherencia de material, especialmente con chapas recubiertas o galvanizadas.
Para prolongar su vida útil, se recomienda:
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Limpieza regular.
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Almacenamiento protegido contra golpes.
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Verificación dimensional con galgas.
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Uso de lubricantes si el material lo permite.
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Uso de punzones endurecidos en producciones largas.
El punzón es mucho más que una herramienta de presión: es un componente esencial que define la calidad, precisión y durabilidad del pliegue. Elegir el punzón adecuado para cada operación de plegado es clave para optimizar la producción, reducir errores y garantizar que las piezas cumplan con las expectativas técnicas y funcionales.
Ya sea en procesos manuales o automatizados, dominar el uso del punzón implica comprender su interacción con la matriz, el material, el tipo de plegado y la máquina, lo que lo convierte en una pieza estratégica en cualquier entorno industrial de conformado metálico.